Las olimpiadas que cambiaron el mundo del judo

Antonius Johannes Geesink, conocido como Anton Geesink, fue el judoka que en las olimpiadas de de 1964 cambió como los japoneses veían al judo. Y es que, desde que el judo vio sus inicios en Japón (el país en el que se creó), fue Japón quien le dominó en sus primeros campeonatos, o así fue hasta que Anton Geesink dominó exclusivamente este deporte.

Anton Geesink, neerlandés de nacimiento, se inició en el judo a la corta edad de catorce años, pero no fue hasta los diecisiete que empezó a competir a nivel internacional.

Su primera medalla fue de plata, obtenida en su primera participación: el Campeonato Europeo de 1951, el cual ganó al año siguiente, y que continuó ganando en diferentes categorías hasta 1967.

Con su estatura promedio de casi dos metros de altura (1,98 metros), y con un peso promedio en sus mejores tiempos de 120 kilogramos, todos sus colegas lo consideraban en condiciones físicas muy buenas.

A sus veintisiete años se convirtió en Campeón del Mundo en el Judo, teniendo el título de 5° Dan, estó lo consiguió en la clase abierta del campeonato Mundial de Judo, derrotando al niponés Koji Sone.

Hasta entonces, todos los Campeonatos Mundiales disputados, habían sido ganados por japoneses, y el judo no se consideraba un deporte olímpico, y no fue así hasta las Olimpiadas de Tokio de 1964, en donde se incluyó como un deporte de exhibición.

En estas olimpiadas Geesink consiguió la admiración y respeto de los japoneses, ya que para ellos el judo no era un deporte de exhibición, sino un deporte nacional. Anton fue el occidental que consiguió conmocionar a Japón, en los memorables Juegos Olímpicos de Verano de 1964, realizado en la ciudad de Tokio.

Esto debido a que en ese Campeonato Olímpico, llevado a cabo en el país donde se originó el judo, los competidores japoneses se alzaron con los títulos de peso ligero, peso mediano y peso pesado, como era de esperarse, pero la categoría Open, la cual siempre ha tenido un prestigio mayor a las tres anteriores, Anton Geesink derrotó a Akio Kaminaga, el 23 de octubre en el país local.

Luego de esta derrota nacional, ante un público espectador de aproximadamente 15.000 personas, Geesink, obtuvo muchos seguidores, pero también se comentó de muchos nipones que se suicidaron, por tal humillación.

Podemos decir que hasta el 2018, a Japón le cuesta asimilar que no consigue todas las medallas en su deporte nacional: El Judo. Y, gracias a federaciones como la coreana, la brasileña o la francesa, podemos ver un medallero equilibrado.

Pero en los años en los que Anton Geesink competía, y a menos de dos décadas de haber terminado la segunda guerra mundial, denominarse campeones del mundo en judo, era algo que enaltecía a Japón, ser campeones en Judo era todo un orgullo nacional, ya que nadie les había vencido antes.

Habiéndose coronado campeón del mundo en judo en 1961, a sus 27 años, Geesink, hizo mucho ruido a los ojos de los japoneses, creyendo estos últimos que podrían retomar la batuta en las olimpiadas a realizarse en casa en 1964, cosa que nunca ocurrió.

Si tenemos que rememorar un momento crucial en la carrera de Anton Geesink, es el Campeonato Europeo de Judo desde 1951 hasta 1967, donde consiguió alzarse con veinticuatro medallas; y el Campeonato Mundial de Judo desde 1956 hasta 1965, donde consiguió tres medallas.En 1967, luego de haber ganado el Campeonato Europeo de Judo, Anton Geesink, decidió retirarse del judo competitivo.

Para el año 1987, Anton Geesink era miembro del Comité Nacional Holandés de Judo y de la Asamblea del Comité Olímpico Internacional.

Siendo miembro de la Asamblea del Comité Olímpico Internacional, fue sancionado por el Comité Olímpico Internacional, por ser sospechoso de haber recibido sobornos, en torno al escándalo que giraba sobre la elección de Salt Lake City, como sede de las Olimpiadas de Invierno del año 2002.

El escándalo de sobornos solo le ameritó una amonestación por parte del Comité Olímpico, y no la expulsión del Comité Olímpico Internacional, del cual siguió siendo miembro hasta la fecha de su fallecimiento.

Anton Geesink, fue uno de los pocos judokas en conseguir el grado cinturón negro décimo dan, siendo así reconocido por la Federación Internacional de Judo, pero no por Kōdōkan.

En 2010, Anton Geesink, era el único 10° Dan con vida reconocido por la Federación Internacional de Judo, mientras que reconocido por Kodokan (la escuela madre japonesa del judo), para 2010 se encontraban: Yoshimi Osawa, Ichiro Abe y Toshiro Daigo. Cabe resaltar que Kodokan no ha otorgado el 10° Dan a nadie fuera de Japón.

El 27 de agosto de 2010, en su ciudad natal Utrecht, a la edad de los 76 años, fallece la leyenda del judo Anton Geesink, dejó en vida a su esposa de más de cincuenta años: Jans Geesink; y sus hijos: Anton, Willy y su hija Leni.

Como dato interesante en la ciudad natal de Anton Geesink, hay una calle que lleva su nombre. Y es la calle donde vivió hasta su muerte

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